Posted on: octubre 26, 2020 Posted by: apiculturaweb Comments: 0

Introduccion:

Para muchas personas la abeja “es un bicho malo que pica”.

Para los apicultores es un insecto maravilloso que aguijonea en ciertas circunstancias, pero con justificada razón defensiva.

 Cuando la colonia de abejas (miles de insectos organizados) se encuentra libre de la interacción con el hombre desarrolla mecanismos de adaptación al ambiente que le permiten perpetuar la especie. Por distintas razones y a través del paso del tiempo se formaron razas del Género APIS (abejas), obviamente esto permitió al hombre obtener razas de abejas domésticas.

 La profesionalización de los apicultores actuales en el trabajo con las colmenas, dista mucho del no tan lejano rústico, rudimentario y talvez simple (nunca diré fácil) manejo que debían llevar a cabo nuestros predecesores.

Las regiones que otrora fueran excelentes desde el punto de vista productivo para apicultores fijistas, han sufrido importantes cambios en el paisaje, demandando a los empresarios apícolas tener que desplazarse a otros ámbitos para mantener niveles de rentabilidad que le sustenten la economía pretendida.

TRASHUMANCIA:

Las regiones con potencial de producción apícola (flora polenífera y nectarífera) no solo quedan definidas por su riqueza florística sino también por las condiciones de infraestructura en caminos, edificios, servicios públicos y la estructura empresarial del apicultor.

  • Buen lugar para instalar apiarios (flora apícola).
  • Accesibilidad.
  • Construcciones cercanas para depósitos, alojamiento, cosecha y extracción de miel, etc.
  • Vehículos.
  • Personal capacitado.
  • Instituciones sanitarias (hospitales).
  • Seguridad (robos).

El mayor volumen de la producción de miel en Argentina y los servicios de polinización de cultivos agrícolas y frutihortícolas son realizados por  APICULTORES TRASHUMANTES.

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